Reemplazo de Articulación de Rodilla con Cirugía Mínimamente Invasiva (CMI)

Reemplazo de Articulación de Rodilla con CMI

Cirugía Mínimamente Invasiva
Durante los últimos 25 años, la cirugía mínimamente invasiva ha revolucionado muchos campos de la medicina. Su característica clave es el uso de técnicas e instrumentos especializados que le permiten al médico realizar una cirugía mayor sin tener que hacer una incisión grande. A este respecto, el reemplazo de articulación de rodilla con CMI es de hecho "mínimamente invasivo," ya que requiere sólo una pequeña incisión y posiblemente causa un trauma menor en los tejidos blandos.

Reemplazo Total de Rodilla (TKR) con CMI
A diferencia del reemplazo total de rodilla (TKR, por sus siglas en inglés) convencional que requiere una gran incisión (8 a 12 pulgadas) y un trastorno importante de los músculos y tendones, el reemplazo de articulación de rodilla con CMI se realiza a través de una incisión de 3 a 4 pulgadas. La cantidad de tejido blando (músculos y tendones, etc.) que se dañan durante la cirugía también puede reducirse en comparación con las técnicas convencionales.

Recubrimiento Parcial de Rodilla (PKR) con CMI
El recubrimiento parcial de rodilla (PKR, por sus siglas en inglés) es un procedimiento mínimamente invasivo para aliviar el dolor e incapacidad de una rodilla afectada por artritis. Con el recubrimiento parcial de rodilla, se reemplaza sólo la superficie dañada de la articulación de la rodilla, con la posibilidad de minimizar el trauma que sufren los hueso y tejidos sanos. Los implantes de recubrimiento parcial de rodilla se desarrollaron tomando en cuenta las necesidades de los pacientes. Debido a que los implantes de recubrimiento parcial de rodilla son mucho más pequeños que los implantes totales de rodilla, la incisión quirúrgica también puede ser más pequeña.

Posibles Ventajas
Debido a que una menor cantidad de músculos y tendones se dañan con las técnicas mínimamente invasivas, en ocasiones su reconstrucción es más natural, el cierre de la herida es más fácil y es posible que la recuperación sea más rápida.1 Estudios clínicos han demostrado que el abordaje quirúrgico del músculo crural que se usa en las técnicas de CMI se traduce en menos dolor (tanto a los 8 días como a las 6 semanas después de la cirugía) y un restablecimiento más rápido de la fuerza y control del músculo.2 Una persona puede demorar varios meses en recuperarse de la gran incisión y el daño del músculo que acompañan al abordaje estándar.1


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